martes, 27 de agosto de 2013

“Happy Chicken”... volver a lo natural

En la actualidad, la contaminación de la carne de pollo por su desmesurada industrialización y su contenido de diversas toxinas se ha convertido en la causante  de una variedad de trastornos en el cuerpo humano aunado a que su valor nutricional ha bajado considerablemente.
De tal forma que en el mundo ha surgido la necesidad de comer “carne orgánica” o bien, carne libre de las hormonas de crecimiento.
Esta carne proviene de los denominados “Happy Chickens” (Pollitos Felices), animalitos de granja, criados al aire libre (fuera de una jaula) y con alimento nutritivo, viviendo felices para después pasar a tu plato como carne o huevo.
Si bien, muchas personas creen que por comer carne de pollo nutren su cuerpo, mientras éste no sea orgánico esto no es así porque gran parte de las empresas avícolas alimentan al animalito con hormonas del crecimiento o diferentes sustancias dañinas para los humanos y con cero vitaminas.
Es por eso que se les cataloga como “felices” porque no fueron maltratados en su vida, nunca fueron alimentados con hormonas de crecimiento, vivieron fuera del estrés (sí, los animales también lo padecen)  a causa de un enjaulamiento.
Se ha comprobado que la hormona del crecimiento se le da al pollo para adelantar el desarrollo de  90 días a partir de su nacimiento, logrado bajar al 50%.
Los factores que hacen mal al pollo para su consumo son: el suministro de antibióticos, colocar luz artificial a las gallinas ponedoras; una vida en jaulas pequeñas, mutilación de picos y garras para evitar muertes en las jaulas además de una alimentación donde se recicla la materia fecal del pollo lavándola y reincorporándola al alimento, ya que en su rápida digestión no se aprovecha la hormona al 100%, es lo que ingerimos.
Es por eso que existe una enorme necesidad de consumir estos “Happy Chickens” porque la ingesta de los pollos de avículas industriales causan severos daños a la salud como el adelantar la menstruación a niñas de 7 años, acné severo en adolescentes, estados de ánimo en depresión, entre muchas más.
Así como existen los “Happy chickens” también están las “Happy cows” (Vacas Felices) o “Happy pigs” (Puercos Felices) y todos son criados de manera natural.

Ante esto, es recomendable investigar de al avicultor para saber cómo se trató al pollito y que consecuencias traerá consumir su carne o derivados.


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