Si tienes
arriba de 4 décadas cumplidas, en tus recuerdos puede albergar la imagen de las
madres de aquella época pasando horas en la cocina y raras veces cenas o comida
fuera de casa.
Los
tiempos han cambiado y el estilo de vida actual orilla a muchas mamás a comprarle
comida a sus hijos desde que son bebés por lo que no es raro que se opte por la
comida envasada como el alimento de papilla con la cara de un bebé
risueño, recomendado incluso por algunos pediatras y por
supuesto la abuelita, tías y hermanas.
Este
alimento como muchos de sus similares, además de contener vitaminas, minerales de frutas y verduras, cuenta con una
sustancia secreta de la que no muchas mamás saben y se llama: Acrylamide.
El Acrylamide no se encuentra en la etiqueta del envasado
porque es una sustancia que emerge en el proceso de calentamiento de cualquier
fécula, sobre todo la fécula de maíz
que una vez calentada y envasada (en anaquel) emerge esta sustancia
altamente cancerígena; lo
que significa que permanece después del envasado.
Muchos alimentos envasados contienen esta sustancia de la
que no se comenta pero que las autoridades sí conocen al respecto debido a la
existencia de un registro en Estados Unidos hecho por la FDA
(Food and Drug Administration, por sus siglas en inglés) donde se alerta a los consumidores
sobre su presencia.
Este reporte de alerta
menciona que el contenido de más de dos mil 500 marcas comerciales,
se encuentra afectado por el acrylamide.
Por este y otros motivos, expertos recomiendan
alimentar con papillas de frutas y verduras naturales a los bebés porque es increíble como
desde sus primeros años su organismo adquiere este tipo de sustancias que en el
futuro los hacen más susceptibles a un cáncer.
Recordemos que involucrar a nuestros hijos en la preparación
de alimentos con frutas y verduras les deja buenos recuerdos y aprendizaje para
la vida.
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