Conozco varios casos en los que las personas
buscan bajar de peso comiendo “sanamente” y cambian las papitas por barras de
granola, los refrescos por agua mineral con limón pero aun así no bajan de
peso.
Y es que lo que no saben la mayoría de las
personas es que en los productos y bebidas industrializadas se consume más azúcar de lo
que se cree y hay que tener moderación con la cantidad que consumimos ya que en
exceso le abrimos la oportunidad a las enfermedades de vivir con nosotros.
Poco a poco la gente ha mostrado mayor interés en
mostrar preocupación por lo que come y debido a este interés, los medios de comunicación
y televisión le han dedicado tiempo a realizar investigaciones.
Es así como diferentes artículos han sacado a la luz
que con mayor frecuencia los fabricantes le agregan azúcar a las comidas para que
sepan mejor.
Entre los
procesos se ha documentado que por ejemplo, cuando se retira la grasa de una
carne procesada, se le agrega azúcar para ayudar a disimular el sabor soso.
Pero no
solo eso, en una ocasión –ya hace varios años- leí los ingredientes de un bote
de sal de mesa y entre ellos estaba sin duda: el azúcar.
Y eso no
es todo, muchos de los productos que vemos como sanos
-como el yogurt, barras de granola, productos bajos en grasa y agua con sabor a
frutas- pueden, de hecho, tener mucha más azúcar de lo que nos damos cuenta y
es, entonces, cuando me doy cuenta que por eso la gente no baja de peso.
El que los alimentos contengan "azúcar
añadida" tiene una razón y es porque sirve como un tipo de conservador y ayuda
a extender la vida de algunos de los alimentos, como el pan, los cereales y las
frutas y vegetales enlatados.
Por lo tanto, aunque quitemos el azúcar de
nuestra dieta, al consumir enlatados o alimentos procesados, ésta no se va por
completo y lo preocupante –si queremos cuidar nuestra salud-, es que el azúcar
no es intrínsecamente mala para uno, es la cantidad y la frecuencia con la que
la consumimos lo que importa.
Y es que cuando comemos, los azúcares se
descomponen en glucosa y fructosa. Una vez que la fructosa llega al hígado, también
se convierte en glucosa y si consumimos más azúcar de la que quemamos, nuestro
hígado convierte el exceso de glucosa en grasa y esta es la razón por la que
comer demasiada azúcar repetidas veces puede producir sobrepeso, e incluso
obesidad.
Antes de probar algo, busca en los ingredientes del producto y
pon atención cuando diga sacarosa, glucosa, fructosa y miel ya que son algunas
de las formas en la que la industria disfraza el contenido de azúcar.
Esto nos deja en claro que si queremos
cuidarnos y evitar enfermedades como la diabetes, enfermedades cardiovasculares,
caries, esteatosis hepática, mal humor, entre otras.

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